Desórdenes Alimenticios

por | Mar 24, 2024 | Conoce tu cuerpo

Los desórdenes alimenticios o Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son enfermedades mentales muy complejas que causan un deterioro físico, emocional y psicológico, sin importar el peso del individuo.

Quiénes los padecen, hombres o mujeres; niños, adolescentes o adultos, presentan como síntoma principal diferentes conductas relacionadas con el comer como una forma de manifestación clínica de un problema emocional. ¿Por qué se desarrollan?

* Por condiciones complejas resultado de la combinación de factores biológicos, genéticos, emocionales, psicológicos y sociales * Por sentimientos de depresión, ansiedad, soledad, baja autoestima, problemas familiares y/o personales * Por influencia de las presiones sociales, normas culturales y de los medios de comunicación * Como consecuencia de una imagen corporal distorsionada y una idea errónea de la delgadez como sinónimo de belleza y salud

¿Cuáles son las causas de los trastornos alimentarios?

Si bien existen muchas teorías al respecto, nadie está totalmente seguro sobre las causas de los trastornos alimentarios. La mayoría de las personas que sufren un trastorno alimentario tienen entre 13 y 17 años. Este es un período de cambios físicos y emocionales, de presiones académicas y de mayor presión de los pares. Si bien durante la adolescencia se tiene un mayor sentido de la independencia, es probable que los adolescentes sientan que no son capaces de controlar su libertad y, en algunos casos, su cuerpo. Esto ocurre, en especial, durante la pubertad. En el caso de las mujeres, si bien es completamente normal (y necesario) que se incremente la grasa corporal durante la pubertad, algunas reaccionan al cambio con grandes temores por su nuevo peso. Erróneamente, pueden sentirse obligadas a bajar de peso sin importar cómo. Estamos rodeados de imágenes de celebridades: personas que suelen pesar mucho menos de lo que deberían para estar saludables (y que pueden tener antecedentes de trastornos alimenticios). Por lo tanto, es fácil entender el motivo por el cual las personas tienen miedo a subir de peso, aun si ese aumento es temporal o saludable. Cuando se combina la presión de ser como las celebridades con el hecho de que el cuerpo crece y cambia durante la pubertad, es sencillo entender por qué algunos adolescentes tienen una imagen negativa de sí mismos. Los adolescentes famosos y los atletas responden al «ideal de Hollywood», es decir, las jóvenes son pequeñas y flacas, y los jóvenes son atléticos y musculosos, y este tipo de cuerpo es popular no solo en Hollywood, sino también en la escuela secundaria. Muchas personas con trastornos alimentarios pueden presentar también un estado depresivo y ansiedad, o padecer otros problemas de salud mental, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). También existe evidencia de que los trastornos alimentarios son hereditarios. Si bien parte de estos trastornos pueden ser genéticos, también se deben a que aprendemos nuestros valores y comportamientos de nuestras familias.

Anorexia Nerviosa

Alguien que está desarrollando Anorexia Nerviosa usualmente se vuelve obsesivo en contar calorías, gramos de grasa y elimina toda aquella comida que considera le puede engordar. Tiene un miedo intenso a ganar peso o a estar gordo, restringe la comida y constantemente cuestiona si lo que ha comido lo engorda. La Anorexia Nerviosa (AN), en particular, tiene el mayor rango de mortalidad que cualquier otro desorden psiquiátrico. El riesgo de muerte prematura es 6 a 12 veces mayor en la mujer con AN en comparación con la población general, ajustado a la edad. El problema secundario que resulta por no comer adecuadamente además de todas las complicaciones médicas incluye aislarse socialmente, síntomas depresivos, intolerancia, irritabilidad e insomnio. Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión. Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de estas. Bulimia Nerviosa Alguien que está desarrollando Bulimia Nerviosa pierde el control al comer, tiene un peso normal o incluso ligeramente arriba de lo normal y la culpabilidad que tiene después de comer es tan grande que busca deshacerse de lo que ha comido a través de diversas formas como ayunos, dietas estrictas, vómito, abuso de laxantes, diuréticos y/o medicamentos para bajar de peso, ejercicio excesivo. Al igual que en la Anorexia, en la Bulimia Nervosa se experimentan problemas secundarios por purgarse y no comer adecuadamente, entre ellos se encuentran problemas digestivos, de la piel, de los líquidos del cuerpo, el aislamiento social, síntomas depresivos, intolerancia, irritabilidad e insomnio.

El Trastorno por Atracón (binge eating), también conocido como Comedor Compulsivo o Comedor Emocional, está considerado un Trastorno de la Conducta Alimentaria No Especificado (TCANES). Una persona que padece un Trastorno por Atracón se caracteriza por comer excesivamente en forma recurrente sin buscar deshacerse de lo que ha comido. Entre el 30% y 40% de las personas con obesidad en los programas para bajar de peso, padecen de Trastorno por Atracón. La bulimia es similar a la anorexia. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar). El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo. Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.

¿Cómo saber con certeza si una persona padece anorexia o bulimia?

No puedes darte cuenta simplemente por su aspecto: alguien que baja mucho de peso puede estar padeciendo otro problema de salud o tal vez lo haga con una dieta sana y ejercicio. Pero existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia o bulimia.

Las personas anoréxicas pueden:

* adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas

* estar obsesionadas con la alimentación, los alimentos y el control del peso

* pesarse de manera reiterada

* llenarse con agua deliberadamente cuando visitan a un profesional para pesarse

* contar o racionar los alimentos cuidadosamente

* comer solo determinados alimentos y evitar los lácteos, la carne, el trigo, etc. (por supuesto, muchas personas que son alérgicas a determinados alimentos o son vegetarianas evitan algunos alimentos)

* hacer ejercicio en exceso

* sentirse gordas

* aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida

* deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia

Una persona bulímica puede:

* tener miedo a aumentar de peso

* sentirse realmente insatisfecha con el tamaño, la forma y el peso corporal

* inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de comer

* comer sólo alimentos dietéticos o con bajo contenido en grasa (excepto en los atracones)

* comprar laxantes, diuréticos o enemas con regularidad

* pasar la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías

* aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida

Trastorno por atracón

Este trastorno alimentario es similar a la anorexia y la bulimia en que la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los otros trastornos alimentarios, las personas con este trastorno no intentan «compensar» el exceso con purgas. La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.

Señales de Alerta

Algunas señales que pueden alertarnos de la presencia de algún Trastorno de la Conducta Alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón y otros) son:

* Pérdida/Ganancia de peso sin causa aparente.

* Pérdida de peso o falla para ganar el peso esperado de acuerdo a la edad y estatura para el niño/adolescente en crecimiento y desarrollo.

* Fluctuaciones importantes en el peso.

* Cambios importantes en el patrón alimenticio.

* Reducción importante en la variedad y cantidad de alimentos.

* Coleccionar recetas.

* Cocinar para los demás sin probar lo que cocina.

* Negar tener hambre.

* Comer a solas o a escondidas.

* Ejercicio excesivo.

* Irritabilidad.

* Intolerancia.

* Alteraciones en el estado de ánimo.

* Tendencia a aislarse.

* Evidencia de uso/abuso de laxantes, medicamentos para bajar de peso, enemas, diuréticos, psicoestimulantes, drogas, medicamentos naturistas para el control del apetito y bajar de peso, medicamentos de prescripción (insulina, hormona tiroidea).

* Evidencia de vómitos autoinducidos, abuso en el consumo de edulcorantes artificiales, agua, goma de mascar, hielo.

* Masticar y escupir el alimento.

* Pérdida o irregularidades menstruales.

* Caries dentales frecuentes.

* Fatiga.

* Caída del cabello.

Es muy importante considerar que NO es necesario tener todas las señales de alerta para padecer un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Los individuos que continuamente practican conductas restrictivas de la alimentación, atracones o conductas purgativas, requieren una intervención inmediata. La malnutrición aguda es una emergencia médica. La malnutrición puede ocurrir en cualquier peso corporal, no solamente en bajo peso.

Los signos de la anorexia y la bulimia

En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso o ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos, purgarse o hacer ejercicio en exceso se vuelve «adictiva» y es muy difícil de controlar.o es sólo cosa de mujeres. Cada vez más hombres buscan ayuda por trastornos alimentarios. Los hombres que los padecen tienden a enfocarse más en tener éxito o una apariencia atlética que en verse delgados. Los adolescentes que padecen anorexia o bulimia suelen sentir un miedo profundo a verse gordos o creen que son gordos cuando no lo son. Las personas anoréxicas suelen pesar los alimentos antes de comer o contar las calorías de todos los alimentos de manera compulsiva. Las personas a las que esto les parece «normal» o «adecuado», o que desean que los dejen en paz para poder hacer dieta y verse delgados, pueden tener un serio problema. El deporte y los trastornos alimentarios Los atletas y bailarines son particularmente propensos a los trastornos alimentarios durante la pubertad, ya que es posible que deseen detener o reducir el crecimiento (tanto en altura como en peso). Los entrenadores, los familiares y otras personas pueden incentivar a los adolescentes que practican ciertos deportes, como la gimnasia artística, el patinaje sobre hielo o el ballet, a mantenerse lo más delgado posible. Se incentiva a algunos atletas y corredores a perder peso o eliminar la grasa corporal en un momento biológico en que naturalmente deberían incrementarla.

Los efectos de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son una enfermedad grave. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Los trastornos alimentarios pueden generar problemas de salud graves como cardiopatías o insuficiencia renal. Una persona cuyo peso es, al menos, un 15% menor que el peso promedio correspondiente a su altura, puede no contar con la grasa corporal suficiente para mantener los órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimentarios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.

En el caso de la anorexia, el cuerpo se encuentra en estado de inanición y esta falta de alimentos puede afectarlo de muchas maneras:

* disminución de la presión arterial, las pulsaciones y el ritmo de la respiración

* pérdida del cabello y debilitamiento de las uñas * ausencia de la menstruación

* lanugo, es decir, pelo suave que crece en toda la superficie de la piel

* mareos e imposibilidad de concentrarse

* anemia

* inflamación de las articulaciones

* fragilidad ósea

En el caso de la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar los siguientes problemas:

* dolor estomacal constante

* daño en el estómago y los riñones

* deterioro de los dientes (debido a la exposición a los ácidos estomacales)

* agrandamiento permanente de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes

* ausencia de la menstruación

* pérdida de potasio (esto puede ocasionar problemas cardíacos e incluso la muerte)

Las personas que padecen el trastorno por atracón y que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de ser diabéticas, tener cardiopatías y algunas otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso. El problema emocional que acarrea un trastorno alimentario también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Por lo tanto, es entendible que una persona con trastornos alimentarios se retraiga y se vuelva menos sociable. Es difícil participar de reuniones o comidas con amigos o familiares, o abandonar la ejercitación compulsiva para salir a divertirse. Las personas con trastornos alimentarios invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida. El tratamiento para los trastornos alimentarios Afortunadamente, los trastornos alimentarios pueden tratarse. Las personas que padecen estos trastornos pueden mejorar y gradualmente aprender a comer normalmente. Los trastornos alimentarios están relacionados tanto con la mente como con el cuerpo. Por lo tanto, tanto los médicos clínicos como los profesionales de la salud mental y los nutricionistas participan del tratamiento y la recuperación de una persona. Al igual que todos los malos hábitos, los patrones de alimentación que no son saludables se vuelven más difíciles de controlar con el transcurso del tiempo. La parte más importante de los trastornos alimentarios es reconocerlos y abordar el problemalo antes posible. Los trastornos alimentarios pueden ocasionar mucho daño al cuerpo y a la mente si no se tratan. Además, no es una enfermedad que se cura por sí sola. Las terapias o el asesoramiento son una parte crucial de la mejoría. En muchos casos, la terapia familiar es un punto clave para volver a comer sano nuevamente. Los padres y otros miembros de la familia cumplen un rol importante en apoyar a las personas que deben recuperar peso y que tienen miedo de hacerlo, o que deben aprender a aceptar el cuerpo que su cultura, los genes y el tipo de vida les permite tener. Si deseas hablar con alguien sobre estos trastornos y no te sientes cómodo haciéndolo con tus padres, intenta con un amigo, un maestro, una enfermera de la escuela, un consejero, un entrenador, un vecino, un médico o cualquier otro adulto que te inspire confianza. Recuerda que los trastornos alimentarios son muy comunes en los adolescentes. Las opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero hay muchos que incluyen publicaciones con información, charlas con terapeutas y trabajo con nutricionistas y otros profesionales. Aprender a sentirte cómodo con un peso saludable es un proceso. Requiere tiempo deshacerse de algunos hábitos y volver a aprender otros. Sé paciente, puedes aprender a aceptar tu cuerpo, a comprender tus conductas alimenticias y la relación entre lo emocional y la alimentación, es decir, todas las herramientas que necesitas para sentirte bajo control y para gustarte y aceptarte tal como eres. Otros trastornos alimenticios comunes entre las personas Aunque es común hablar de anorexia y bulimia, por el impacto personal, familiar y mediático de estos trastornos; existen otro problemas relacionados con la conducta alimentaria que pueden también generar graves problemas físicos y psicológicos. Diabulimia: Consiste en una reducción intencionada de las dosis de insulina, en los diabéticos, con el fin de bajar de peso de manera intencionada. La insulina es la hormona que regula el metabolismo de los distintos nutrientes, en particular el de los hidratos de carbono o azúcares. Este nuevo trastorno conocido como diabulimia se fundamenta en seguir la disciplina alimentaria y, sobre todo, el control de la insulina que debe llevar el diabético, para perder peso, ya que uno de los signos comunes que preceden al diagnóstico de la diabetes tipo 1 es la pérdida de peso a causa del desequilibrio hormonal que padecen. Al carecer el organismo de la suficiente insulina no puede aprovechar todos los azúcares; por consiguiente, el aporte energético es menor y de ahí la pérdida de peso. Aunque el término diabulimia puede parecer que comparte las conductas de una bulimia nerviosa (comer en abundancia para después purgarse y compensar así el exceso de calorías ingeridas), los signos de identidad son totalmente distintos. Drunkorexia o Ebriorexia: Seguir una dieta de adelgazamiento supone considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga energética, deben ser limitados para no exceder de las calorías adecuadas. Los dulces, galletas, patatas fritas, etc. están más o menos prohibidos, pero existen también bebidas azucaradas y con alcohol. Debe tenerse en cuenta que un gramo de alcohol o etanol aporta aproximadamente 7 kilocalorías. Con ayuda de una fórmula sencilla para determinar los gramos de alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas. Por ejemplo: una lata de cerveza (330 ml) supone para el organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías y un combinado supera las 200 calorías. La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo entre la gente joven. Hiperfagia: Se trata de un aumento considerable de la sensación de tener apetito con la consiguiente ingesta descontrolada de alimentos, aunque no presente una razón aparente. Este deseo suele aparecer aún después de haber comido normalmente. Ortorexia nerviosa: Se caracteriza por una obsesión por la comida sana y la dieta, llegando a interferir en la vida cotidiana de la persona, eliminándose de la dieta todos los productos que no sean naturales y sanos como: carnes, grasas, alimentos procesados o preparados, comida rápida, etc. Retirar algunos productos de la dieta suele ocasionar problemas en el organismo al no recibir todos los nutrientes que necesita. Por ejemplo, prescindir de los lácteos puede conducir a una deficiencia de calcio, necesario para los huesos, músculos y sistema nervioso. En cuanto a la carne priva al organismo de una fuente importante de proteínas y hierro cuya falta facilita la anemia, con la consiguiente falta de energía, problemas respiratorios y baja concentración. Por supuesto, se conocen las características de diferentes adicciones como el alcohol, drogas, sexo, incluso a ir de compras, pero la ortorexia es otro tipo de adicción que se presenta por diferentes causas como el estrés o la depresión y a la que debería prestársele mucha atención. Además de la estricta dieta se combina con rutinas o tablas excesivas de ejercicio, lo que debilita aún más. Pagofagia: Es el nombre que recibe el trastorno y consiste en unos deseos irrefrenables de comer hielo. Puede deberse a diversas causas, por síndrome de pica, alteraciones neurológicas y/o mentales o, sencillamente, por placer. Es conveniente descartar otro tipo de enfermedades como: erosión esofágica, (reflujo, vómitos repetidos, bulimia, etc). Comer hielo disminuye el dolor estomacal. Permarexia: Nuevo desorden alimenticio que todavía no se encuentra catalogado como patología o enfermedad y que suele darse con mayor incidencia entre la población femenina. Este desarreglo recoge ciertas particularidades, una mujer que sufre permarexia realiza un régimen continuado de adelgazamiento pero no deja de comer ni tampoco se provoca el vómito. Sin embargo, su pensamiento se centra en lo que está comiendo llegando a límites extremos. La persona que la padece piensa que todo lo que come engorda. Por lo general, suelen acompañar su alimentación con suplementos vitamínicos. También, suelen utilizar diversos productos diuréticos y con fibra. Las permaréxicas creen ser especialistas en nutrición considerando que realizan lo más adecuado para su organismo. Uno de los peligros a los que se enfrentan es que pueden abandonar su dieta repentinamente con la rápida recuperación de los kilos perdidos. A ello debemos añadir el continuo estado obsesivo asociado a nerviosismo, estrés, etc. Pica o Alotriofagia: Se caracteriza por un deseo compulsivo de comer, masticar o lamer artículos no alimenticios o con carencia de elementos nutritivos. Estos pueden incluir: tiza, papel, yeso, pintura, bicarbonato de sodio, almidón, pegamento, moho, hielo, granos de café, cigarrillos, cenizas e, incluso, heces de animales. Estas personas son incapaces de distinguir los alimentos de los que no lo son. Para poder diagnosticar el trastorno de pica, es necesario que esta conducta se prolongue durante un mes como mínimo. Se suele dar más en niños de edades comprendidas entre uno a seis años, aunque también puede aparecer en franjas de edades más adultas. Este tipo de trastorno está estrechamente relacionado con la presencia de altos niveles de desnutrición, anemia o desordenes obsesivo-compulsivos que, por supuesto, pueden llevar a posibles problemas de salud (intoxicaciones). Geofagia: Es el trastorno de Pica más estudiado y consiste en la apetencia por comer tierra.o se conoce el origen de este deseo aunque algunos estudios lo han relacionado con personas que padecen retraso mental, niños y mujeres embarazadas. La razón principal podría ser la falta o deficiente asimilación de minerales como el hierro, el zinc o la sensación de saciedad que produce en dietas para reducir peso. Polifagia: Aumento anormal de la necesidad de comer debido a ciertos trastornos psicológicos o a alteraciones hormonales. Entre las patologías desencadenantes de este trastorno encontramos: bulimia, hipertiroidismo, hipoglucemia, ingesta de algunos relajantes musculares, así como el síndrome premenstrual y otros. También es una de los principales síntomas de la diabetes mellitus. Potomanía: Se clasifica dentro de los trastornos alimenticios de tipo cualitativo, en la subcategoría de exceso y se centra en un deseo de beber grandes cantidades de líquido. Esta es una obsesión donde, de forma compulsiva, la persona desea beber agua en grandes cantidades durante todo el día. Las personas que sufren potomanía pueden consumir más de cuatro litros al día, y lo hacen con la intención de llenar su estómago y así evitar comer, por lo que también se le asocia a trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia. Rumiación o Mericismo: Trastorno alimenticio consistente en la regurgitación repetitiva, enviando a la boca alimentos que ya se encuentran en el estómago, con la posterior masticación de los mismos. Para poder diagnosticarlo, se debe haber realizando idéntico proceso durante al menos un mes. Una de las características peculiares del trastorno consiste en que la persona que lo padece no lo ve como algo desagradable, sino que lo contempla como placentero. Este trastorno suele iniciarse a partir de los 3 meses de edad y, por lo general, después de haber comido de forma adecuada. Lo habitual pues es que se presente en bebés y raramente en adolescentes. Este problema se asocia a una falta de estimulación, rechazo o estrés. Síndrome del comedor nocturno: Se caracteriza por una ingesta diurna escasa de alimentos o inapetencia y un aumento anormal del apetito o polifagia durante la noche (a menudo asociadas con insomnio y lesión en el hipotálamo). Este desajuste en la sincronización de la ingesta de alimentos quizá no tendría mayor importancia a no ser por los efectos no deseados de dicha conducta, ya que debido a las frecuentes visitas a la cocina se propicia un estado de insomnio altamente perturbador y que, seguro, va a influir en un bajo rendimiento al día siguiente, además de unas digestiones recurrentes que en nada han de beneficiar al funcionamiento correcto del organismo. Se diferencia de la bulimia en que no se producen comportamientos de eliminación de lo comido (vómitos provocados, laxantes, diuréticos) Además, en la bulimia se suele comer de forma compulsiva y en este trastorno se recurre a pequeñas y frecuentes ingestas de alimentos. También se diferencia del trastorno por atracón , a que la persona intenta compensar o calmar la ansiedad y canalizar la euforia mediante comidas muy copiosas, a cualquier momento del día. Tragorexia: Se trata de un trastorno no muy común caracterizado por un aumento grave de peso originado por un apetito insaciable y compulsivo. Estas personas sufren una distorsión de su cuerpo que les lleva a la creencia de que el aumento de peso les hará parecer más saludables, aunque la realidad y llegados a un extremo pueden padecer enfermedades cardíacas. Vigorexia: Es un trastorno representado por una preocupación obsesiva por el físico junto con una distorsión del esquema corporal (dismorfofobia). Implica una adicción a la actividad física para desarrollar la musculatura. A esta exigencia se suma una dieta poco equilibrada en la que se consume una cantidad excesiva de proteínas y carbohidratos que pueden ocasionar alteraciones metabólicas importantes, sobre todo cuando el vigoréxico ingiere esteroides. Por supuesto, la obsesión de estas personas por su cuerpo les lleva a pasar largas horas en el gimnasio o practicando ejercicios adecuados a conseguir su propósito, lo cual puede resultar en un considerable aislamiento social. Pregorexia: Este es un trastorno que sufren las mujeres embarazadas, que se preocupan de forma exagerada por su figura, y que no quieren y tienen miedo de aumentar mucho de peso durante la gestación. Debido a esto, evitan comer o se restringen mucho, e incluso pueden llegar a inducirse vómitos y a aumentar la actividad física, con el fin de eliminar las pocas calorías que ingieren. Por lo general, la pregoréxia se da en mujeres muy exigentes e inestables, que tienen baja autoestima y es una conducta muy complicada, pues pone en peligro la salud de la madre y también la del niño que está por nacer. Manoréxia: Es un trastorno alimentario que sufren los hombres y que tiene las mismas características que la anorexia en las mujeres. Los chicos que padecen manorexia le tienen pánico a engordar, y por eso realizan deporte de forma exagerada y constantemente están a dieta. Por lo general, este mal lo padecen hombres cercanos al mundo de la moda y a la estética o relacionados con deportes que exigen poco peso. Trastornos alimentarios no especificados: Se trata de unos trastornos que afectan a personas del sexo femenino que sufren anorexia, pero que todavía tienen el período y que pueden incluso presentar un peso adecuado, pero que tanto sus pensamientos como comportamiento son anoréxicos o una combinación de conductas bulímicas con otro tipo de trastorno de conducta alimentaria.’, ‘Trastornos alimentarios: Diferencias y cómo reconocerlos’

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